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Miércoles, 30 de enero de 2019

Ayer dejé la llave dentro de la casa y tuve que llamar a un cerrajero. Pasé algún rato a la intemperie dando paseítos esperando bajo el frío cielo. Y como es natural hoy amanecí peor del catarro no mucho pero un poquito en general peor creo. En un rato como a las dos me tomaré la sopita que la reina me dejó preparada para estos días que paso solito. Porque solito y enfermito y sin sopita de pollo sería demasiado hasta para alguien como yo. La sopita de pollo no es como la de mi madre lleva pasta y hasta bolitas de carne muy rica riquísima y si no fuera por la carga sentimental esta sopita sería mejor que la de mi madre y yo tendría que admitirlo, cosa que no haré. El gatico amarillo viene a que lo acaricie y sabe que las cosas no andan bien porque se acurruca en mi regazo pero no exige mucho se conforma con lo que le doy. No sé si les dije que compré una figurita de Tintín y la he puesto en la biblioteca y pensarán que son cosas mías pero desde que llegó ha mejorado notablemente el ambiente del estudio lo ha avivado esa es la palabra y trabajo más a gusto y todo me sale mejor.

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© Juan Abreu, 2006-2018