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Martes, 29 de enero de 2019

Hoy en el suplemento de viajes del diario un artículo sumamente estúpido y sumamente abyecto lleno de lugares comunes y tonterías y un artículo que es todo sucia propaganda castrista. El pretexto es que se cumplen o se cumplieron o se cumplirán a mí qué coño me importa quinientos años de la fundación de La Habana. Quinientos años. La verdad es que no concibo mejor momento para bombardear la ciudad. Quinientas bombas enormes, qué mejor celebración. De neutrones, pensaba antes para que después de eliminada la basura isleña se pudiera convertir todo aquello en una colonia norteamericana o japonesa la única esperanza de esa isla es que una vez eliminada la infausta fauna autóctona se repueble el lugar con ordenados y educados japoneses me encantan los japoneses un paraíso capitalista de modernidad y civilización la isla repoblada por japoneses, eso pensaba. Pero ya no pienso eso creo que lo más conveniente ahora sería usar bombas convencionales como les dicen y arrasar con toda aquella porquería y convertir la isla en un basurero. Como en mi novela. La literatura triunfante, diríamos. Sería extraordinario. Uno nacido desgraciadamente allí, yo, expulsado a patadas de la isla describe de la manera más hermosa mucho mejor que cualquier escritor de la isla el futuro de la isla y la realidad premia, podría decirse, ¡quinientos años después! la isla concebida por la imaginación del renegado y apestado y rebelde y libre y fugitivo escritor.

Qué dulce venganza. ¿No?

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© Juan Abreu, 2006-2018