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Lunes, 14 de enero de 2019

Cuando escribo escucho lo que escribo en mi cerebro a ver cómo suena si suena bien tal y como yo lo escucho o lo más aproximado posible no es lo mismo lo oral que lo escrito es como el sexo una cosa es lo oral y otra estar dentro. El significado y todo eso bueno, pero a cómo suenan las palabras unidas al juntarse en mi cerebro es a lo que atiendo sobre todo últimamente que es cuando mejor escribo y el párrafo o la frase o lo que sea atienden y deben ser fieles (hasta donde se alcanza) a eso que suena en mi cerebro. Y cuando estoy satisfecho con el orden digamos cadencioso que producen las palabras en mi cerebro así lo dejo. Y a veces me digo esto no lo va a entender nadie pero así lo dejo.

No es que desdeñe la ortografía tengo el mayor respeto por la ortografía la ortografía lo es todo pero no ya para mí estoy más allá de la ortografía y de la gramática al menos en estas emanaciones. Muchos años escribí atendiendo a la ortografía y a la gramática y escribía peor y me costaba más conseguir lo que quería no lo conseguía. Entonces un buen día aquí comencé a escribir atendiendo exclusivamente a la cadencia ritmo o ritmito a la música o musiquita de las palabras en mi cerebro y escribo mejor según yo que a fin de cuentas es la única opinión que importa y lo que escribo es más en todos los sentidos y es más lo que quiero escribir.

Por todo esto lo que recomiendo a mis lectores no es que lean lo que encuentran aquí día tras día sino que escuchen lo que encuentren aquí como si escucharan el sonido que emite mi cerebro cuando vienen día tras día aquí.

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© Juan Abreu, 2006-2018