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Jueves, 10 de enero de 2019

Ya trabajo en Emanaciones (2012-2015), segundo volumen de mis emanaciones. Y encuentro esto de Pascal Bruckner y no me puedo aguantar. Qué bueno Bruckner.

“Demasiado a menudo olvidamos que la Europa contemporánea no nació, como Estados Unidos, de un solemne juramento colectivo: todo es posible. Surgió del cansancio de las hecatombes. Fue necesario el desastre total del siglo XX para que el Viejo Mundo encontrase la virtud, tal como esas rameras a las que la edad lleva sin transición del desenfreno a la santurronería. Sin los dos conflictos mundiales y su cortejo de horrores, jamás habría germinado esta aspiración a la paz que se confunde con la aspiración al descanso. Hemos pasado del salvajismo a la cordura por la saturación de muertos y por la intemperancia criminal. Tal vez nos hayamos vuelto calmados, pero es una calma de bestias ahítas, cansadas de carnicerías, resignadas a los proyectos de menor envergadura.”

Como esas rameras que la edad lleva sin transición del desenfreno a la santurronería etcétera. Comprenderán ustedes la risa floja que me entra cuando me enfrento al buenismo es decir a la santurronería europea.

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© Juan Abreu, 2006-2018