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Miércoles, 31 de octubre de 2018

Tengo una noticia para el señor Sánchez y su Gobierno: Franco está muerto. Muerto. Lo digo porque hablan de Franco constantemente como si estuviera vivo. Como si fuera un peligro para el señor Sánchez la feísima señora Calvo y para los españoles en general. No lo es. Y hay algo más. La familia de Franco tiene derecho a enterrar los restos del dictador donde le dé la gana. Los políticos no deben meterse en estas cosas. Por qué quieren evitar que la familia Franco entierre al dictador en la Almudena si la Iglesia, o quien sea dueña de ese lugar, no tiene inconvenientes. Ese es un asunto entre la Iglesia y la familia de Franco y el Gobierno del señor Sánchez no es nadie para meterse. Santiago Carrillo, un asesino de la misma ralea que Franco, o peor (no hablo de números, hablo de ralea), vivió ya en democracia a costa de los españoles como un santón del comunismo del socialismo y de la izquierda hasta que al fin reventó. Con ese asesino basta, pero puedo mencionar a más asesinos de izquierda, socialistas y comunistas a los que a nadie le ha importado dónde terminan sus huesos, o si le dedican una calle o una plaza. Y aún una última cosa. Si a los socialistas o a los comunistas o al señor Sánchez les preocupa que vayan muchos españoles en peregrinación a la tumba de Franco en la Almudena, que se aguanten. España es un país libre (aún) y los ciudadanos españoles libres e iguales tienen derecho a ir en peregrinación a las tumbas que les dé la realísima gana. Y. A fin de cuentas, pensándolo bien, sería natural que muchos fueran en peregrinación a la Almudena, no olvidemos que la mayoría de los españoles eran franquistas. Sí, ya sé que molesta, pero es la verdad. Así que a callar.

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© Juan Abreu, 2006-2018