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Miércoles, 3 de octubre de 2018

Me pregunto a veces para qué escribo si ya no me engaño y sé que no tiene ningún sentido. El espectáculo de nuestra especie es patético cuando no asqueroso todavía andamos enredados por ejemplo con los dioses y las tribus ¿hace falta alguna otra prueba de nuestra estupidez? También paso mucho tiempo leyendo que me gusta más que escribir pero después se te olvida lo que leíste así qué. Todo lo que se escribe es ficción como se sabe uno no puede escribirse en lo de escribir vivo en una cobardía permanente de la que no se puede salir. Voy por las bibliotecas buscando un escritor que se haya escrito sin ficción y el que más se ha acercado es Léautaud, pero últimamente pienso que tampoco lo consiguió. Me cuesta cada día más inventar historias bueno no inventarlas se me ocurren muchas historias me refiero a escribirlas. Por otro lado aquí nunca escribo lo que tengo que escribir y esa cobardía me produce un gran cansancio. Pero a pesar de ese cansancio sigo viniendo aquí cada mañana. Es atroz dedicarse a un oficio en el que nunca puedes ser honesto y llegar hasta el final. No hay nada ni nadie real en todo este oficio en lo de escribir todo es pose vanidad y palabrería.

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© Juan Abreu, 2006-2018