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La última noche en París, cena en los Champs Elysées. Estacionamos cuatro pisos bajo tierra. Cuando salimos al exterior tengo la impresión de estar en una novela de P. K. Dick. Dentro de una realidad paralela en la que París es Argelia. Las turbas han tomado las calles, agitan banderas de su país (Argelia), producen un ruido espeluznante y desafían a la policía antidisturbios que por suerte está aquí y bien armada. Me explican que este retroceso a la barbarie se debe a que un equipo de futbol ha ganado o empatado un partido. Cada día que pasa me da más asco el fútbol. Qué juego más estúpido, diseñado sin duda a la medida de la alimaña humana. ¿Pero de dónde han salido tantos argelinos?
Estudio sus rostros mientras atravesamos la hermosa avenida rodeados por la algarabía de estos salvajes. Ahora cantan un himno u otra porquería semejante.
Son muchachos y muchachas jóvenes que está muy claro que si no estuvieran aquí las benditas fuerzas antidisturbios ya hubieran destrozado hasta el Arco de Triunfo. Veo mujeres disfrazadas como esclavas tal y como exige el macho Alá. ¡El más grande! Banderas. Cuántas banderas. Qué ganas de vomitar. Antes me pasaba sólo con la bandera cubana pero hoy cualquier bandera me da ganas de vomitar.
La manada chilla y aporrea los pitos de los automóviles. Encaramados en los muros de entrada al metro bailan alguna sagrada danza tribal. Esto no tiene nada que ver con un equipo de fútbol es un desafío nacionalista. El imbécil juego es el pretexto. Estos jóvenes seguramente nacidos aquí le están diciendo a los franceses que ellos no son franceses que la tribu argelina viene primero. Que están en la caverna identitaria y no piensan salir de ella a no ser para quemar medio París. Yo no sé si los franceses se han enterado pero tienen un problema serio. El problema es este micro país musulmán, antifrancés y medieval acampado en medio de los Champs Elyssés.
Hay odio en sus rostros. El más repugnante de todos los odios el que nace del desvarío de la excepcionalidad nacional. ¡Yo argelino tú francés yo cortarte cuello!
Estos energúmenos están aquí para berrear que son argelinos. Alguien debería darles una patada en el culo y enviarles sin mayor dilación a Argelia la Patria Amada.


















