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Sábado, 8 de septiembre de 2018

Llego del mercado y mi estilizada y rubia vecina belga se acerca para decirme que han entrado en su casa a robar. Han roto un cristal enorme para entrar. En el barrio han robado en varias casas últimamente. Delincuentes de países más severos con los criminales, que vienen atraídos por el buenismo y la mamalonería de las leyes españolas y de los jueces españoles. Hay que aguantarse, me dice mi vecina muy afectada, en este país, y en Bélgica también, hay que aguantarse, los delincuentes tienen más protección y más derechos que los ciudadanos respetuosos de la Ley. Y tiene razón. En Miami recuerdo que una vez llamé a la policía porque me pareció ver a alguien de madrugada en el jardín y vino enseguida la policía y muy amable me dijo que podía dispararle a cualquier desconocido que entrara en mi propiedad. Que tenía derecho a defender mi propiedad y a defender a mi familia. Que no me pasaría nada. Bueno, sí, pasaría algo, posiblemente la policía y el alcalde y gente así me daría una medalla. Las leyes protegen al ciudadano respetuoso de la Ley en USA y así debe ser. En España vivimos en una total indefensión. Esa es la verdad. Y. Como si entraron en la casa del vecino es normal y hasta probable que entren en la mía cualquier día o noche, creo que debería armarme. ¿No? Me parece lo más lógico.

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© Juan Abreu, 2006-2018