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Sábado, 4 de agosto de 2018

Con la ola de calor el agua de la piscina está buenísima hasta para un tipo como yo. El resplandor del sol es tan espeso que el agua exuda una vaharada que cuando la atraviesas te sosiega. Me baño desnudo naturalmente y cuando me sumerjo por la parte más honda que es lo que suelo hacer voy casi hasta el fondo y cierro los ojos y me tapo la nariz y me quedo allá abajo un instante bueno lo más que puedo. Es como un regreso. Cuando vienen los amigos algunos fines de semana tengo que ponerme bañador porque ellos (no todos pero algunos) no están suficientemente civilizados. Es algo muy molesto bañarse con bañador así que tendré que cursar una disposición que prohíba el uso de bañadores trusas o bikinis en la piscina. Si es necesario me comprometeré a no mirarles el culo o las tetas o el pito a mis amigos pero lo del bañador es insoportable he de tomar medidas.

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© Juan Abreu, 2006-2018