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Miércoles, 1 de agosto de 2018

Lo políticamente correcto puede desembocar en subnormalidad voluntaria. Así los telediarios de TVE y en general los tertulianos de la televisión española. Hay excepciones, pero pocas. Antes yo veía los telediarios sin voz, mientras me preparaba el desayuno, pero ahora tengo que escribir de vez en cuando para el periódico y. Así que he vuelto a poner la voz y presto atención sobre todo a lo del catalanismo (ese disfraz del odio a lo español). El catalanismo moderado es una invención y el famoso seny una trampa mortal.

En la televisión española la gente vive en un mundo paralelo mezcla del páramo cerebral de Ada Colau y de la traidora mamalonería analfabeta de Pedro Sánchez. En ese mundo todos son buenos (excepto los ciudadanos libres e iguales que siempre son fascistas) y un matón grotesco nunca es un matón grotesco es un sindicalista, y un chocho no es un chocho es el Libro Rojo de Mao. Ah, y Marruecos no es una dictadura. Aguanto casi siempre un máximo de cinco minutos.

Y ya de regreso al mundo real le doy la comida al gato y pienso lo que siempre pienso al darle la comida al gato: cuánto mejor le iría a España si mi gato fuera presidente de TVE, o mejor aún presidente de España.

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© Juan Abreu, 2006-2018