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Domingo, 10 de junio de 2018

A mí que ningún familiar de los asesinados por ETA (banda de patriotas vascos) le haya pasado por encima con el coche o reventado a garrotazos a uno de los criminales de ETA al ser liberados gracias a las componendas del PSOE y el PP con los asesinos patriotas vascos y el nacionalismo vasco y con jueces politiqueros, me sorprende. Y no digamos matarlo, ni siquiera darle una bofetada en la calle, o una patada en el culo, o en los cojones, en fin, algo. Me sorprende. Si hubiera sucedido, sobre todo lo del coche que aplasta al asesino, no serían tan chulitos los cómplices de los asesinos y no acosarían tanto a los familiares de sus víctimas ni le harían homenajes a los asesinos dándose patadas en la cabeza (bailar en vasco) o disfrazándose de trucutús en los puebluchos espantosos vascos y no digo puebluchos rurales porque allí todo es rural. Me sorprende. Hay quien dice que eso, la impunidad y la ausencia de venganza (la tan denostada venganza) demuestra algo positivo sobre la sociedad española. Chorradas. Lo que demuestra es que la sociedad española está completamente castrada por la socialdemocracia buenista y bienpensante y políticamente correcta y por los trapicheos traidores (¿hay algo más traidor que tener localizado a Josu Ternera y no arrestarlo?) de PP y PSOE.

Ni una bofetada ni un patada en el culo o en los cojones ni un estacazo ni un coche vengador. Me sorprende. Es sorprendente. ¿No?

Yo si aplastara con el coche un familiar al etarra asesino de su hijo o de su padre o su hermano abriría para celebrar una botella de algún buen vino, lo digo porque no me gusta ser hipócrita.

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© Juan Abreu, 2006-2018