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Viernes, 8 de junio de 2018

Debo decirlo a mí Borrell me parece el típico mamalonazo engolado que para decir lo más sencillo necesita endilgarte una charla de tres horas. No olvido, por otro lado, la baba moralista que nos lanzó a los que gritábamos con la mayor razón ¡Puigdemont a prisión!, en aquel grandioso acto en Barcelona. Borrell es el típico moralista izquierdista que nunca ve los cien millones de muertos que lleva a cuestas. Borrell, además, tiene voz de mamalonazo. No hay nada peor en política que alguien con voz de mamalonazo. Se puede ser, de más está decir, mamalonazo y no tener voz de mamalonazo, y viceversa. Así José Manuel Villegas, de Ciudadanos, que no creo que sea mamalonazo (aunque quién sabe) pero tiene voz de. Así Margarita Tommouhi Robles, voz de mamalonaza (y además actitud de persona que, diría mi madre, cree que se tira el pedo más alto que el culo).

Y ya que estoy en lo del Gobierno, un Marlaska, que puso en libertad a Bolinaga (aquí se prueba) sirviendo los acuerdos Zapatero-Rajoy con ETA y el nacionalismo vasco, traicionando a las víctimas de los asesinos patriotas vascos. ¡Y un Pedro Putinesco Baños al frente de seguridad nacional! Y un Ministro de Cultura y Deportes loca novelera que dice que los deportistas son superhéroes ¡qué mamalonazo!

Y no diré nada de la cara de mamerto de Sánchez ni de la fealdad abisal ni del arroz con mango mental de la señora Calvo el dinero público no es de nadie porque sería ya abusar.

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© Juan Abreu, 2006-2018