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Sábado, 19 de mayo de 2018

Hace unos días en el mercado del pueblo esperando mi turno en la verdulería y sin quitar ojo a mi tetona charcutera preferida me puse a hablar con un señor no recuerdo cómo empezó el intercambio me preguntó algo de los mangos creo yo (soy muchos como todo el mundo y a uno de esos que soy le gusta la gente y conversar con desconocidos a veces). La conversación carecía de importancia virutas de la vida que refulgen en el día que pasa y que provocan cierta solidaridad inexplicable con una especie que mi yo dominante (si hay tal cosa) considera detestable. Pero. Al señor se le había muerto o conocía a alguien que había muerto o algo por el estilo no sé cómo llegamos ahí la conversación duró poquísimo pero el caso es que el señor cerró el diálogo con la mejor definición de la vida nada más profundo ni perfecto he encontrado en mis muchos años ni en los incontables libros que he leído infatigablemente, el señor dijo: La vida es un entrar y salir.

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© Juan Abreu, 2006-2011