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Miércoles, 11 de abril de 2018

Con lo de la delegación de 200 artistas pavorosos que manda la dictadura a Washington he vuelto a pensar en lo de las bombas de neutrones. ¡200 artistas pavorosos! Hay en esa isla al menos mil lameculos (guitarreros escritorzuelos pintorzuelos y semejantes) por metro cuadrado, me dije enseguida. ¡Y entre los 200 lameculos viajeros Milanés y su berreante hija, Los Van Van, Alicia Alonso, el pintorzuelo de gallos Fabelo, el negro profesional y además pintorzuelo Mendive y la eterna segundona Portuondo! Así que vuelvo a pensar en las bombas de neutrones.

El problema que más me preocupa no es lo de las bombas en sí, lógicamente nadie sensato se opondrá al uso de las bombas de neutrones, se comprende que es un asunto higiénico. Lo que me preocupa es con qué repoblar la isla una vez libre de cubanos. He meditado mucho sobre el asunto y al final creo que tengo la solución: japoneses. Si se repuebla la isla con japoneses a la vuelta de veinte o treinta años ya será un lugar humano, limpio, lleno de sentido, de progreso y de personas libres y amantes de la democracia y sobre todo un lugar lleno de gente educada. Y de paso nos libraremos de esa bazofia conocida como comida cubana y en su lugar tendremos ¡la fabulosa y sofisticada comida japonesa!

He de conseguir lo antes posible las benéficas bombas de neutrones. Eso sí, para lanzarlas esperaré a que estén de regreso en la isla los 200 artistas pavorosos. No sería recomendable que quedaran fuera del alcance de las bombas porque a la vuelta de unos años habrían infectado otra vez todo el planeta.

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© Juan Abreu, 2006-2018