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Domingo, 4 de marzo de 2018

Las dos últimas noches en un duermevela. Es tan perfecto el duermevela que a veces me levanto a orinar y al rato me doy cuenta de que sólo me levanté a orinar en el duermevela. Y así paso toda la noche sin saber si hago o no las cosas ni dónde las hago si fuera o dentro de mi cerebro. No es por las pastillas que estoy tomando para el dolor de la pierna lo del duermevela, o tal vez sí. A mí las pastillas me causan raros efectos. En el hospital el año pasado recuerdo que me dieron unas que bauticé como pastillas radioactivas y me producían alucinaciones y el mundo al que me llevaban esas pastillas era de colores muy brillantes y, curiosamente, si tenemos en cuenta que no había sombras ni oscuridad en ese mundo, me daba mucho miedo.

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© Juan Abreu, 2006-2018