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Domingo, 11 de febrero de 2018

Ayer fuimos a Barcelona a un club privado para pijos. Sí, ya sé, ¿hasta dónde vas a llegar? Yo también me lo pregunté. Pero allí estaba en el club privado para pijos y muchas pijas por todos lados me encanta follarme a las pijas para un hombre como yo follarse a las pijas tiene algo especial no sé si lo he dicho antes. Comimos bastante bien en el club privado para pijos y todo tenía un aire civilizado y estupendo pero además el aire mamalonazo propio de un club privado para pijos. Pero. Lo que quería decir es que viniendo hacia el club privado para pijos después de estacionar nos cruzamos con una muchacha de piel cerámica y rubia pero rubia de cabello copioso no rubia de cabellos finos que son la mayoría y las pestañas de la muchacha como plumones y los ojos azulísimos y no tendría veinte años muy joven y nariz aquilina y la boca dibujadísima y el conjunto de una intensidad apolínea de mujer del norte pero sobre todo la piel que casi resplandecía de impecable aquí en España es raro ver una mujer con una piel así, y pude comprobar nuevamente que lo apolíneo es asexual porque mi primer cerebro tan parlanchín siempre cuando nos encontramos con mujeres de carne ni siquiera abrió la boca esta vez.

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© Juan Abreu, 2006-2018