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Viernes, 9 de febrero de 2018

Kafka quiere la perfección, tanto en lo más grande como en lo más pequeño, y eso hace (junto a la hipocondría las depresiones y la impotencia sexual) su vida más angustiosa. Y convierte a Kafka en un personaje imposible para sus amigos, su familia y sus empleadores (que lo salvan de la matanza al declarar su trabajo imprescindible para la empresa). Esta búsqueda de la perfección afecta incluso su dieta y los más pueriles aspectos de su vida. Como si fuera poco, de pronto, a Kafka le da por convertirse en soldado e ir a la guerra. Nadie entiende el por qué de esta aspiración evidentemente suicida. Las posibilidades de regresar con vida son pocas, sobre todo para un tipo como Kafka. Creo que en el complicado cerebro de Kafka lo de ser soldado e ir a la guerra está relacionado también con sus ansias de perfección. Stach hace lo que puede por explicarlo, pero yo no alcanzo a entenderlo bien. Todo me parece una malcriadez de Kafka y por qué no decirlo una estupidez de Kafka. Si lo único importante para él es su obra ¿por qué quiere participar en una actividad violenta en la que lo más probable es que lo maten?

Kafka es Kafka y yo, empedernido lector, le agradezco mucho su obra. Pero. En lo referente a la perfección tiendo a estar de acuerdo con el gran Léautaud: Ah, la perfección, menos mal que no me interesa.

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© Juan Abreu, 2006-2011