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Domingo, 4 de febrero de 2018

Kafka rompe al fin su compromiso con Felice Bauer y se decide a dejar Praga e instalarse en Berlín a vivir una vida de escritor. Entonces estalla la guerra. La Primera Guerra Mundial no es sólo una de las carnicerías más espantosas acontecidas jamás también es un evento sobre todo de una estupidez abismal. Un grupito de patriotas, y subnormales de ese estilo, decidió lanzar a millones de soldados a la matanza y los intelectuales (siempre tan canallas) los secundaron alegremente. Voy leyendo sobre los horrores de la Primera Guerra Mundial (6000 soldados muertos y trece mil heridos cada día durante más de cuatro años) y pensando lo que siempre he pensado desde que llegué a Europa, que es cuestión de tiempo que regresen los patriotas y toda Europa se convierta otra vez en un matadero.

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© Juan Abreu, 2006-2011