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6 de octubre de 2017

Salgo y compro una bandera española para llevarla a la gran manifestación del próximo domingo en Barcelona. Será multitudinaria, ya se los digo. Será espléndida y limpia y vigorosa. La libertad no es un don que otorguen los dioses (que ni siquiera existen) es una conquista de los libres y hay que defenderla. Y el domingo saldremos a la calle a defenderla del nacionalismo y de los fidelistas populistas. La calle no es de los nacionalistas ni de los populistas fidelistas, la calle es de los ciudadanos españoles y vamos a ocuparla en nombre de la democracia y de la libertad. Será una fiesta, será una celebración. Nunca he sido de banderas, la de Cuba por poner un ejemplo cercano, me produce un profundo asco, pero el domingo llevaré la bandera española con alegría y con gran convicción. Una bandera deja de ser un trapo y es una casa cuando a su sombra pueden marchar juntos los ciudadanos libres e iguales.

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© Juan Abreu, 2006-2011