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1 de septiembre de 2017

Hombre, creo que los medios y eso se están pasando un poco con Tramposo, digo Trapero. El jefe de los mossos hizo lo que tenía que hacer. Es verdad que recibió mil avisos (se ha sabido ahora que hasta la vecina del cuarto segunda le dijo el día, y la hora incluso, del atentado en La Rambla). También la CIA mandó recado de que los musulmanecos del planeta AláBummm iban a matar en La Rambla. Pero. Seamos serios. ¿A quién iba a hacer caso Tramposo, digo Trapero, a la CIA etcétera o a Wifredo el Velloso? Seamos serios. Tramposo, digo Trapero, cumplió con su deber de xarnego fascinat (Santiago González dixit) y su deber era, no nos confundamos, obedecer a Wifredo el Velloso. ¿Y qué ordenó Wifredo el Velloso. Pues Wifredo el Velloso ordenó no hacer caso a los avisos. Infundios de los españoles siempre envidiosos de Cataluña, hombres menguados, muertos de hambre españoles que desconocen la excelencia del ser catalán y que desconocen la perfección del ser catalán y siempre están tratando de perjudicar lo catalán. ¡Pero cómo se atreven a darnos avisos! Exclamó Wifredo. ¡El patriota catalán es infalible es superior no necesita avisos de nadie! Y Tramposo, digo Trapero, obedeció a su Dios, Wifredo el Velloso. ¡Naturalmente! Así como los musulmanecos del Planeta AláBummm obedecieron al suyo asesinando a paseantes en La Rambla. Qué iba a hacer el pobre hombre. Es un patriota catalán y tiene su Fe. Así que no le caigan en grupo a Tramposo, digo Trapero. Tramposo, digo Trapero, sólo se debe a su Dios, a Wifredo el Piloso. ¡A Catalunya!

¡Avisos a nosotros! Lo que hay que aguantar.

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