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Veo los noticiarios sin voz, como ustedes saben. Pero. Aparece la enviada de TVE a Cuba para lo del concierto de Juanes. La mujer parece a punto de correrse de pura emoción. La ha penetrado o está a punto de penetrarla la PAZ. Tanta PAZ la ha puesto así. Le tiemblan los labios, le brillan los ojos. Eso de la PAZ es tremendo. Una especie de consolador de diez velocidades.

Me tienen tan jodido ya con lo de la PAZ. Llevo treinta años de exilio y cincuenta de dictadura y no paran estos tarados de hablarme de la PAZ. Los únicos que tienen que hacer la PAZ, no hablar de ella, HACERLA, son los que controlan con mano de hierro la sociedad cubana. Pero no la hacen. HACEN LA GUERRA. Sin descanso.

Mientras, nosotros las víctimas, tenemos que aguantar a un ejército de payasos, agentes de la dictadura, guitarreros oportunistas, poetisas ansiosas, negociantes, comicastros listillos, filósofos harekrishnas, socialdemócratas burgueses culos gordos y en fin una hueste de mal follados que no dejan de hablarnos de la PAZ.

Ahí les va un consejo: follen un poco, al menos una vez al mes, así cuando vean una negra o un negro cubano no perderán completamente el juicio. Sí, sí papìto, ensártame con tu enorme PAZ.

Cualquier persona poco menos que alfabetizada sabe que no hay paz sin libertad. Pero este ejército de payasos culosgordos y mal follados no lo sabe. A ver, tarados, escuchen, a ver si lo captan de una vez: el país donde más PAZ hay en el mundo es Cuba. La misma PAZ que había en la España de Franco o en la Rusia de Stalin. Ir a cantar por la PAZ a un país donde impera la PAZ es un acto de complicidad con los dictadores que la imponen.
¿Quién coño quiere esa PAZ? No ustedes, que terminan de cantar y salen a toda velocidad hacia Miami o Madrid.

Cuando no es de la PAZ, los payasos y sus payasitas menopáusicas en Miami, la cogen con lo del odio. ¡Odiadores! Todos los que nos oponemos a la farsa de la PAZ somos odiadores.
Podría tratar de hacerles comprender que no es así, pero eso sería más aburrido que leer una novela de Abel Prieto.

No, no es odio, es que no he perdido la memoria.

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© Juan Abreu, 2006-2010