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Veo en la televisión a la Cospedal, qué bella mujer, y siento un poco de piedad. Con esa boca y esos ojos y esa nariz lúbrica, defendiendo lo indefendible. Y ese vocabulario indigente. Mujer, que sepas que las cosas no están más claras simplemente porque tú repitas quinientas mil veces la palabra claridad.

El otro que ayer me provocó también cierta piedad (me aflojo con los años, como ven) fue el futbolista Messi. Hay una foto en la que escupe cuando pasa frente a Ronaldo. Ronaldo es como un semidios de aquellos de los giegos, alto, hermoso y esbelto y espectacularmente formado. Messi es enano y contrahecho y en general parece una comadreja gigante. Cómo no va a escupir, pobrecillo.

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© Juan Abreu, 2006-2011