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Voy a ver Zero Dark Thirty. Ya saben ustedes que el momento en que un navy seal dispara a Bin Laden es para mi uno de los grandes momentos de la humanidad. Es la civilización triunfando sobre la barbarie.

La película bien, algo documentalista, si la señora Bigelow quería hacer un documental que hubiera hecho un documental. Pero no está mal. Y el gran momento final que reconstruye el asalto a la guarida del religioso y como van los soldados norteamericanos limpiando el mundo de basura. No ha de verse como una acción militar, sino como un acto higiénico.

Luego está lo de la tortura. En general la tortura es despreciable. Pero. Hay un tipo que ha colocado una bomba atómica en Manhattan y van a morir un milllón de personas en dos horas y el tipo no habla. ¿Qué? ¿Lo machacamos? Yo creo que sí. Hay que machacarlo. No haber puesto la bomba. Ya sé que los culosgordos pacifistas y los siempre piadosos con los asesinos que han matado a los hijos y a las madres de otros, no a los suyos, se pondrán a lloriquear.

Pero yo ante sus lloriqueos me pongo a pensar en los que estaban en las torres cuando los asesinos se lanzaron contra ellas.

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© Juan Abreu, 2006-2011