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Termino las memorias de Hitchens. Un libro lleno de grandes momentos. Las hermosas páginas de su amor por Estados Unidos. Esa pregunta que también me hago: “¿Cómo puede ser Estados Unidos la sociedad más conservadora y comercial y al mismo tiempo la más revolucionaria de la Tierra?”.

Hitchens era un hombre valiente, y denunció el horror del islamismo y el gran error de los que se acobardan y ceden ante el salvajismo de los fanáticos religiosos. Sabía además a quién debemos agradecer que esas bestias no hayan alcanzado su propósito, es decir convertir el mundo entero en el sangriento manicomio de Alá: “Gracias a los poderes que sean por el poder de los Estados Unidos de América. Sin esa fuerza de reserva, la mera masa de su arsenal, en combinación con las innovadoras maniobras de sus fuerzas especiales, los tiranos y la chusma del mundo poseerían una inmerecida sensación de impunidad”.

Pero lo mejor del libro es la indignación que lo recorre. Y su coraje moral. Y su desprecio por la estupidez y el fanatismo, y su amor a la libertad.

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© Juan Abreu, 2006-2011