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Anoche vi Tener y no tener otra vez y he de verla mil veces más por esa escena final donde la Bacall viene hacia nosotros moviendo los hombros y con la cabeza ladeada. Sigue pareciéndome ridículo Bogart en su papel de duro con gorrita de marinero y pantalón arremangado hasta el pecho. En fin. Yo estaba arrebujado en el sofá bajo una manta como si viviera mi madre y ponía bien alto el volumen cuando hablaba o cantaba la Bacall.

Estos días.

Ahora me he acabado de levantar y he salido al jardín. Al cerezo se le han caído todas las hojas pero el naranjo permanece verde y espeso. Cómo brilla el sol.

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© Juan Abreu, 2006-2011