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Soleado. Mientras escribo escucho a María Dolores Pradera su voz poderosa y limpia cantando a dúo con Sabina que no acaba de tragarse lo que sea que se está tragando. Que Sabina se ponga a cantar con la Pradera deja claro que ha perdido, también, el sentido del ridículo.
Voy a apagar eso.
Ya está.
Escribo a buen ritmo mientras el cielo pasa de azul a un blanco finísimo. Será por el frío. De madrugada me levanté a orinar y olía a cítricos y la ballena echaba humo. Me asomé al cristal y agité la mano y se ladeó y enseñó la panza. Yo me acoplaría con ella como Maldoror con la tiburona.

Volví a la cama con el pito morcillón pero me dormí enseguida. Temprano, en cuanto me levanté, después del desayuno, me senté aquí a escribir. Escribo a buen ritmo una historia de amor.

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© Juan Abreu, 2006-2011