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Terminada la reescritura de mis ¿memorias? y hasta un pequeño epílogo añadido y feliz la verdad por las páginas eliminadas y todo lo pelado hasta el hueso, regreso a Pinker. Donde encuentro mucho material ilustrativo respecto a la nefasta y estúpida historieta de Dios y la salvajada de su Iglesia.

“La cristiandad medieval fue una cultura de la crueldad. Gobiernos nacionales y locales de todo el continente torturaron y codificaron sistemas de tortura en leyes que prescribían dejar ciego, marcar a hierro, amputar manos, orejas, narices y lenguas y otras formas de mutilación por delitos sin importancia. Las ejecuciones eran orgías de sadismo, que llegaban a su punto culminante con suplicios prolongados, como quemar a la víctima en la hoguera, quebrarla en la rueda, desmembrarla con caballos, empalarla por el recto o destriparla enrollando sus intestinos en un carrete”.

Y en este punto viene muy bien el gran Voltaire: “Los que os hacen creer en cosas absurdas pueden haceros cometer atrocidades”.

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© Juan Abreu, 2006-2011