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Estos días me ha dolido la cabeza y he pensado en los muertos. Un dolor como un zumbido ni sé si era un dolor. Me levanté ayer a las cinco de la mañana y me tomé la presión porque pensé que tenía algo que ver. Nada. La presión bien 116 con 83 casi perfecta. Lo que he pensado de los muertos es que cuando yo muera ellos volverán a morir. Puedo recordarlos vivos y jóvenes incluso y hasta escuchar sus risas o sentir sus olores. Mi cerebro puede hacerlo. Pero cuando yo muera todo eso desaparecerá. Esa certeza ha llegado como algo nuevo y se ha instalado y no sólo no se marchará sino que como toda verdad crucial tiene un poder transformador y ya nada volverá a ser como era.

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© Juan Abreu, 2006-2011