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La hiedra se ha llenado de frutos, negros, diminutos, y un tropel de petirrojos va y viene. De las paredes de la casa a la parra o al olivo o al cerezo y de allí de vuelta a las paredes de la casa. Hay tres o cuatro sobre las baldosas ahora. Aparto la mirada del iPad y los miro. Corre una brisa fría y las hojas se van poniendo amarillas. El silencio de la casa el café con leche el agujero de luz en el cielo. Me pasaré la mañana reescribiendo y después de comer leeré a Pinker.

Anoche nos fuimos a Hospitalet a ver una obra de Jorge Ferrera y su grupo El Puente. Un actor extraordinario Ferrera. En un momento de la obra aparece un personaje de mi novela Diosa y resultó emocionante verlo allí, respirando y haciendo reír al público.

De regreso a casa me puse a ver la televisión y estuve mirando cualquier cosa hasta tarde.

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© Juan Abreu, 2006-2011