1000

Estoy sentado y me llega el olor de los frijoles colorados. Y hasta tengo un trozo de pan para mojar. Afuera ha salido el sol, la mata de maravillas es un bombardero, pienso en las cimitarras. Nube. Olivo. Avanzo por la biografía de Leonardo: me procura un entretenimiento de primera calidad que es todo a lo que se puede aspirar y todo lo que va quedando. Hay mucho placer en el asunto, ciertamente. Pero un placer resignado, blando. Es posible que el David de Verrocchio sea el joven Leonardo a los catorce años. En 1469, año de su muerte, Paolo Uccello era un viejo acabado, enfermo y sin trabajo. Por esos tiempos, Santa Verdiana, una devota cristiana, vivió en una celda tapiada treinta y cuatro años acompañada por dos serpientes. Se mataría a pajas, supongo.

Por otro lado, 1000. ¡1000! Me pregunto si tiene sentido seguir con toda esta cháchara.

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© Juan Abreu, 2006-2011